No perdamos de vista el norte tributario

El pasado miércoles, la Asamblea Nacional aprobó el proyecto de ley de (micro) reforma tributaria enviada con carácter de urgencia por el Ejecutivo. Dicha propuesta, a pesar de perseguir el loable objetivo de estabilizar los precios de bienes agropecuarios de primera necesidad, carece del suficiente fundamento técnico para creer que en realidad pueda lograr su cometido.

Al respecto, vale la pena mencionar algunas consideraciones: En primer lugar, es errado considerar que reduciendo el IR disminuirán los costos medios de la producción del arroz y leche cruda; sencillamente, porque la naturaleza del impuesto no se relaciona con los costos de producción y comercialización, como sí lo hacen otros impuestos (como el DAI, ISC, IVA, incluyendo los municipales), de los cuales el sector agropecuario ya recibe amplias exoneraciones y excenciones fiscales, tanto dentro como fuera de las transacciones en la bolsa agropecuaria.

En segundo lugar, es necesario mencionar que la reforma tiene un carácter regresivo, ya que tiende a favorecer a los grandes productores y comercializadores de arroz y de leche cruda que transan en bolsa agropecuaria montos por encima de 60 millones de córdobas anuales, al aplicárseles una retención definitiva de un 1% del IR, cuando lo recomendable, por una cuestión de equidad de los tributos es que deberían de quedar bajo el régimen general del IR.

Asimismo, cabe señalar que esta reforma generará pérdidas recaudatorias nada despreciables al fisco, cifra que el Ejecutivo todavía no hace públicas y sobre todo la fuente de compensación de esos recursos, que deberían reflejarse en el Presupuesto General de la República del presente año, pendiente de aprobación por parte de la Asamblea Nacional.

Por otro lado, dicha medida tendrá un impacto directo sobre los actores intermedios y predominantes de la cadenade estos productos, pero difícilmente el beneficio será trasladado al productor (que espera como incentivos mejores precios) y al consumidor (que verá invariable su poder adquisitivo).

En tercer lugar, hay que enfatizar que el problema del alza en los precios de los productos agropecuarios, de consumo básico de la población, no es de índole tributario, sino un problema de producción generado por los choques de precios internos y externos. Sólo con el concurso de una serie de políticas (de financiamiento, de producción, de precios, de tecnología) se lograría tener en el mediano plazo alguna incidencia a la baja en los precios de los bienes agropecuarios.

Algo que sí resulta positivo de esta (micro) reforma es que nos recuerda sobre la necesidad de iniciar una verdadera discusión nacional sobre nuestro sistema tributario,la cual no debemos perder de vista. Sólo una revisión profunda del sistema y la aprobación de una Reforma Tributaria integral, donde se revisen las estructuras de costos y márgenes de ganancias del sector agropecuario y los mecanismos de incentivos a la inversión para este sector en particular, se podrá afirmar, desde el punto de vista fiscal, que el Estado ha jugado su papel de seguridad alimentaria.

* El autor es economista, Investigador de Presupuestos Públicos del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas

Acerca de Adelmo Sandino

Investigador Presupuestos Públicos, IEEPP
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