Nicaragua requiere constituir una Unidad de Análisis Financiero (UAF), que satisfaga los estándares internacionales (conocida como Recomendación 26 de GAFI), en materia de prevención de lavado de dinero y activos, relacionados a delitos graves como narcotráfico, corrupción, crimen organizado y terrorismo.
Debe emprender además, un programa nacional PLD/CFT que garantice el uso adecuado, resguardo, custodia y almacenamiento de información sensible para la seguridad ciudadana. Todo ello, a fin de cumplir con los estándares internacionales sobre prevención del lavado de dinero y lucha contra el terrorismo.
Nicaragua entró en la “lista gris” del GAFI, por mantener “deficiencias estratégicas” en su sistema de prevención de lavado de dinero y contra el financiamiento del terrorismo (medidas PLD/CFT), por decisión adoptada en la Reunión Plenaria conjunta del Grupo de Acción Financiera, GAFI, y Grupo de Acción Financiera de Sudamérica, GAFISUD, en junio de 2011.
GAFI es un organismo intergubernamental del que Nicaragua es parte desde 1996. Fue creado por iniciativa del G-7 en 1989 y promueve a nivel internacional 40 Recomendaciones para armonizar la lucha contra el lavado de dinero y 9 Recomendaciones especiales contra el financiamiento del terrorismo.
Además de Nicaragua, otros países del continente que actualmente presentan “deficiencias estratégicas” en sus sistemas de prevención de lavado de dinero son: Cuba, Bolivia, Venezuela, Argentina, Ecuador, Honduras y Paraguay.
Este tema es analizado ampliamente en el “Diagnóstico sobre la prevención del lavado de dinero en Nicaragua: Situación de los compromisos internacionales, efectos y propuestas para reforzar su prevención”, del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, IEEPP, realizado por Alejandro Aguilar Altamirano, Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Americana (UAM), cuyos hallazgos fueron debatidos el jueves 16 de febrero del 2012 con representantes del sistema financiero, funcionarios de instituciones públicas, parlamentarios, cooperantes y académicos.
De acuerdo con el estudio, Nicaragua presenta cinco “deficiencias estratégicas” ya advertidas en años anteriores: 1) medidas eficaces de diligencia debida sobre clientes y mantenimiento de registros, en particular por entidades no reguladas; 2) debilidad en los reportes de transacciones sospechosas; 3) la falta de un programa de supervisión para todo el sector financiero; 4) la carencia de una Unidad de Inteligencia Financiera, y 5) falta de procedimientos adecuados para identificar y congelar los activos de terroristas.
Nicaragua ha incumplido reiteradamente dos Recomendaciones claves que son: constituir una Unidad de Análisis Financiero, UAF, de acuerdo con los estándares internacionales (cuya iniciativa legislativa se encuentra en el parlamento desde hace casi 8 años); y disponer de procedimientos adecuados para identificar y congelar activos de terroristas.
El “Diagnóstico sobre la prevención del lavado de dinero” se encuentra disponible en nuestro sitio web.
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